Por que será que los uruguayos nos consideramos a nosotros mismos tan poca cosa. Nos pasa a la mayoría, en nuestra vida cotidiana, en nuestra forma de relacionarnos con los demás, al equipararnos con nuestros pares y nos pasa en el fútbol. Si acaso por venir de un país tan chiquito, nos creemos así, pequeños y no a la altura de los grandes monstruos de América como pueden ser Brasil o Argentina? Lo cierto es que Uruguay y su gente son iguales al resto del mundo y hasta mejores, pero al momento de valorarnos, nos tiramos abajo.
Cuando analizamos el partido con Inter, luego del empate en Montevideo, en primera instancia el cielo se puso negro, todo era cuesta arriba y la clasificación era casi una utopía. Luego con la pelota contra el piso y la mente fría, analizando los números nos permitimos soñar, nos dimos cuenta de que teníamos mas de una posibilidad para obtener la clasificación y matemáticamente no era tan difícil para nosotros y que la presión que recaía en el aurinegro podía cambiar fácilmente y recaer en el equipo brasilero. Así pues, Peñarol se vistió de Peñarol y se trajo de Porto Alegre los boletos a cuartos de final de la Libertadores y dejó rojos de amargura a todos los hinchas del Inter que vieron como la ilusión se les escapaba de las manos como arena entre los dedos.
Peñarol fue calladito, sin hacer mas escándalo que el que provocó su parcialidad en el centro de Porto Alegre o al comienzo del partido en las tribunas. Peñarol ni siquiera era tenido en cuenta por la prensa internacional. El Inter era favorito en su estadio donde no perdía de local por Copa Libertadores desde hace una eternidad. Se sentían invulnerables. El humilde equipo uruguayo de casaca aurinegra venía en busca de una hazaña que al minuto de partido se convertía en utopía.
Pero.. Quienes son los que consideraban que un campeón de América y del mundo iba a llegar entregado a cumplir con la fecha y volverse con las manos vacías? Quizás esos que se quedaron boquiabiertos en las tribunas? Los mismos que supieron sufrir la grandeza de los uruguayos mas de cincuenta años atrás?
Peñarol no es un equipo que juegue tan lucido como lo hace hoy por hoy el Barcelona, con toques precisos y triangulaciones casi de billar. Peñarol no es el futuro campeón de la Libertadores por haber dejado afuera de la copa al último campeón de la misma. Pero Peñarol es Peñarol. Así es que Peñarol, al verse sorprendido al comienzo del primer tiempo con la única posibilidad que no debía ocurrir, le puso el pecho a las balas y levanto la frente, enfrió la cabeza y siguió jugando como si nada hubiera pasado.
La cara de Aguirre cuando al minuto y segundos de juego Peñarol recibe el primer gol fue un poema. -Donde queda la estrategia?- decía Diego Latorre en la transmisión de Fox. Lo cierto que todo lo que se habló y todo lo que se trabajo tenía como base el cero en el arco aurinegro. Peñarol no podía recibir goles en su arco. Por que???? Por Dios Santo. Si te meten un gol lo único que tu tienes que hacer es responder con otro. Si Peñarol fue capaz de anotar en el Centenario, independientemente del apoyo de la tribuna, también lo sería en Brasil.
Posiblemente el Inter, al igual que la prensa, al igual que muchos aficionados y comentaristas de Latino América, subestimó al carbonero. Con el empate en Montevideo, con un gol a favor en su propio estadio y todo el partido por delante, lo mínimo que se esperaba era una goleada del equipo rojo. Para Peñarol, ese gol fue lo mejor que le pudo pasar, por que le quitó la responsabilidad simbólica de mantener el cero en su arco. Se vio forzado a salir a buscar el camino que le diera la posibilidad de revertir el resultado sin la posibilidad de especular con otras opciones mas que convertir en el arco contrario.
A veces cuando uno piensa en los entre tiempos, en el poco tiempo que hay entre el camino al vestuario de ida y vuelta y lo poco o mucho que pueda decir el técnico en una supuesta charla de cinco minutos y a veces menos, la curiosidad y el deseo de poder espiar dentro del vestuario se hace inmensa. Que pudo haber pasado dentro del vestuario para que Peñarol tuviera un segundo tiempo tan distinto?
No se puede individualizar por que Peñarol fue un ‘equipo’ en la cancha. Una unión de jugadores con un mismo objetivo y no recuerdo uno que no haya puesto la camiseta por delante de los intereses personales. Desde Martinuccio, quien convirtió el gol que sorprendió a todo el estadio; Olivera, quien sorprendió a los que se habían sorprendido con el gol hacía dos minutos atrás; Freitas que jugo amonestado desde el primer cuarto de hora, Aguiar que de a ratos se agarraba la pelvis, concientemente o no luego de sufrir su dolencia en la práctica del día anterior o Dario Rodriguez intentando poner la cabeza para interceptar la trayectoria de la pelota cuando, ya desarmado y totalmente tendido en el área y faltando menos de diez minutos un centro desde la derecha podía ser fatal. No se puede nombrar a todos y cada situación de partido por que sería imposible. Peñarol venció y se trajo la clasificación por que fue más. Por que fue mejor. Por que fue Peñarol y sabía lo que significaba. Ahora alguien mas lo sabe, el Inter.
El futuro rival de Peñarol en cuartos será la Universidad Catolica de Chile. Otro equipo copero, con buen manejo de pelota que al igual que Peñarol le pinto la cara a un brasilero en los dos partidos. Pero que nadie se impida por eso de soñar con un triunfo. Peñarol tiene todas las armas para jugar de igual a igual en Montevideo y en Chile. Deberá trabajar, deberá preparar el partido y salir a la cancha concentrado, decidido y con un objetivo fijo. En Peñarol se buscan hacer las cosas paso a paso, con cautela, casi con miedo de levantar vuelo por las dudas de que una eventual caída pueda ser demasiado dolorosa. Sin embargo, objetivos grandes son los que empujan y crean voluntades, aptitudes y las que hacen los milagros. Peñarol no debe prohibirse soñar con ser campeón de la Libertadores. Simplemente debe tener bien claro que para lograrlo primero deberá vencer varios obstáculos.