Lo que parecía un sueño y una utopía al comienzo del campeonato y muchos escépticos no se atrevían ni siquiera a mencionar, hoy es realidad. Cuando Diego Aguirre tomo el mando del equipo al comienzo del Clausura, todo el mundo esperaba una actuación del equipo aurinegro similar a aquella ocasión donde Peñarol fue campeón invicto y que le valió al entrenador un lugar aún mas importante dentro del corazón de los hinchas carboneros. Sin embargo, la espina de la Copa Libertadores estaba enterrada muy profundo en el deseo de todos los hinchas de Peñarol. Así se empezó a soñar con avanzar y llegar lo mas alto posible en un evento internacional de tal importancia.
La fase de grupos tuvo altibajos y amarguras que podrían desalentar al mas fanático de los fanáticos. Independiente goleó en Avellaneda y Liga hizo lo propio en la altura. Sin embargo, Peñarol puso el pecho en Mendoza para alimentar la esperanza. Faltando una fecha de la ronda de clasificación, Peñarol se encontraba como único clasificado del grupo y debía recibir a Independiente en el Centenario con la esperanza de quedar primero en el grupo y así definir la siguiente serie en casa. La hinchada preparo la fiesta mas impresionante del mundo para recibir a Peñarol que por primera vez en mucho tiempo se encontraba en octavos de final de la copa y con un partido por jugar. La ilusión del hincha se acrecentaba y la bandera mas grande del mundo, una iniciativa de la gente para todo el pueblo aurinegro, sin anunciantes ni ayuda económica del propio club, tuvo su debút en un estadio repleto a desbordar que dejo con la boca abierta al mundo entero. Independiente, sin chances reales de clasificar, llego a defender su orgullo y empaño en cierto modo la fiesta, impidiendo que Peñarol clasificara como primero de grupo y obligando al carbonero a definir la siguiente serie y las venideras como visitante. Como si fuera poco, el tan temido campeón defensor del título fue el rival a enfrentar en octavos.
Ríos de tinta se utilizaron para analizar lo que un empate en Montevideo a un gol por bando podría significar para Peñarol. Vencer a un equipo brasilero en su propia cancha y que tiene la ventaja de haber marcado un gol de visitante parecía un imposible. Nadie daba un peso por Peñarol que llego a Porto Alegre como punto y salio de banca. 2-1 fue el resultado de la victoria mas importante hasta el momento del carbonero jugando de visitante en esta Copa Libertadores y si se quiere en la historia del carbonero desde la victoria que le diera la copa del 87. Peñarol aprendió la lección. El gol de visitante vale mucho. Mantener el cero en el propio arco vale mas incluso que ganar de local para definir en terreno ajeno. Venció a la Católica en el Centenario por dos tantos y cuando en Chile todo parecía ponerse negro para Peñarol perdiendo por dos tantos y con el equipo chileno buscando a toda costa su clasificación, Peñarol hizo valer el gol de visitante, convirtiendo a pocos minutos del final y clasificando a la siguiente ronda.
Frente a Velez, Peñarol hizo lo propio. Un equipo muy difícil, quizás el de mejor estilo de juego y toque de toda la copa, al que venció por la mínima diferencia en el Centenario y debía enfrentar en Argentina. “Los vamos a pasar por arriba” decían los jugadores de Velez antes del partido. Peñarol hizo lo suyo. Con defensa y juego controlo a Velez y sorprendió marcando un gol en el primer tiempo. Velez también hizo lo suyo y dio vuelta el partido poniendo el resultado 2-1, lo cual aún clasificaba a Peñarol por haber convertido en Buenos Aires a diferencia de su par en el Centenario. Avanzado el segundo tiempo, Silva se dispuso a tirar un penal que seguramente le daría la clasificación a la final al equipo argentino, sin embargo, la diosa fortuna quiso que este se resbalara al momento de patear y la pelota se fuera por encima del arco cuando Sosa estaba totalmente jugado a un palo y sin chance de alcanzar el balón. No hubo mas que hacer y Peñarol se metió en la final.
La final de la Libertadores muy a pesar del bien del espectáculo consta de dos partidos, ida y vuelta y los goles de visitante no tienen mayor importancia que los demás al momento de la definición. El estadio una vez mas fue una fiesta, con el equipo mas taquillero de la copa y con una ansiedad tremenda por parte del pueblo aurinegro que por primera vez se veía en una final de tal importancia desde 1987. Sin embargo el fantasma de un segundo partido hizo que los dos equipos se reservaran tal vez un poco para el partido de vuelta. Se jugo pensando en el arco contrario, pero siempre mirando el propio. El resultado fue empate a cero y todo se define en el último partido de la Copa Libertadores 2011, en terreno brasilero donde seguramente los dos equipos dejarán la vida por levantar la copa y tan solo uno podrá ver realizados sus sueños.
Tags: Libertadores, Peñarol
2 Responses to “El Camino Aurinegro A La Final De La Copa Libertadores 2011”
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junio 23rd, 2011 at 0:19 am
Vai Santosssssssss!!!
Chupa Peñarol de merda
junio 23rd, 2011 at 1:11 am
La verdad estos tipos se merecen todo lo que lograron porque apesar de no ganar la copa dejaron la vida en cada partido yla verdad merecio salir campeon.