Peñarol esperó mucho para volver a la Copa Libertadores. Las expectativas antes del partido eran grandes, sobre todo en los hinchas. Para muestra basta un botón y la muestra de pasión de los hinchas carboneros copando la ciudad de Buenos Aires es la prueba máxima. Sin embargo, a pesar de que en el club a nivel institución se han realizado las cosas pensando en grande, pensando hacia el futuro, Peñarol no encuentra el camino para crear fútbol.
Antes de empezar el partido, aquellos que aman los números, aseguraban que nueve puntos de local y tan solo uno de visitante eran suficientes para pasar a la siguiente ronda en un grupo tan parejo y difícil como suele haber en la Copa Libertadores. Luego del partido de ayer, quien asegura que Peñarol va a conseguir los puntos de local jugando de esta forma? Peñarol es un equipo grande, que se ha reforzado y ha pensado en la doble actividad incorporando figuras de re nombre, jugadores de primera línea pero que en la cancha no se encuentran como equipo.
La idea de juego que todos tenían para Peñarol, es de un equipo rápido, con llegada por los laterales, centros precisos para que Olivera, la torre que el carbonero tiene dentro del área rival pueda convertir y cansarse de hacer goles. Sin embargo, a Olivera las pelotas no le llegan. Cada centro que es levantado en perjuicio del delantero no tiene dirección o es tan forzado que jamas llega a la zona caliente del área. El fútbol rápido que todos pretendían se tradujo este año en piques veloces de dos laterales que cuando agarran la pelota, bajan la cabeza y hasta que no chocan con un rival o ven la línea de fondo de la cancha no paran a ver donde están sus compañeros. Si los equipos que ganan las copas mas importantes hoy en día, se caracterizan por la posesión de pelota, por que Peñarol no puede si quiera intentar lo mismo? Peñarol no hace tres pases seguidos en busca del espacio que le permita rearmarse y salir jugando. La pelota no pasa por los mediocampistas aurinegros, pelotazos cruzados o frontales para que corran los laterales o el delantero son una constante que no hacen mas que regalar la posesión del balón.
En la defensa, no paramos a nadie y jugar de guapo ya paso de moda. Jugadores experientes de la talla de Darío Rodriguez, que mas de una vez saco la cara por el equipo y dio vuelta partidos con sus embestidas anímicas, deben estar por encima de disputas con los delanteros que afecten su rendimiento. Sin duda, las caras empiezan a cambiar en los aromos y las cosas se irán poniendo mas ásperas para todos. Hay material con que trabajar y revertir esta situación, pero hay que encontrar de forma inmediata ese nivel de compromiso necesario que permita crecer como equipo y obtener resultados positivos.
Tags: Aguirre, Libertadores, Peñarol
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